¿Por qué algunas personas vuelven a fumar tras haberlo dejado?

Blog de hipnosis Centro Magna
Es posible que te haya pasado o conozcas a alguien que dejó de fumar durante un tiempo prolongado y volvió a coger ese mal hábito ¿Por qué?

 
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Muchas veces los clientes me dicen: “si yo consigo estar un año sin fumar ya no vuelvo” , pero sin embargo hay gente, y muchos clientes me lo cuentan así, que lo consigue y están 4 años sin fumar y luego vuelven a fumar de una forma igual o peor que antes. ¿Qué ha pasado aquí? ¿Cómo es posible que ocurra esto?
 
Este hecho ocurre tanto en personas que dejaron de fumar con hipnosis como con personas que no, aunque en los primeros ocurre con menos frecuencia ya que han recibido una suerte de programaciones mentales que favorecen el rechazo al tabaco, y que contrarrestan las programaciones que todo fumador ha recibido a lo largo de su vida para seguir fumando.
 
Yo dejé de fumar en abril de 2004, sin hipnosis ya que no la conocía, pero ahora sé que yo mismo en aquel momento me estuve haciendo una especie de autohipnosis que me ayudó a dejarlo, no sin dificultades, pero que ha permitido que no vuelva a fumar nunca más. Como yo, muchas personas dejan de fumar por sus medios gracias a crear por sí mismos un rechazo al tabaco que te mantiene sin fumar. Ese rechazo es el mismo que tú ahora sientes por ejemplo por los excrementos.
 
Y no es para menos ya que es más sano comerse las cacas de los perros que fumar, y esa programación que llevamos de manera natural contra los excrementos se nos ha dado desde la más tierna infancia por nuestros progenitores o cuidadores y todo el entorno, lo que ha permitido que nos mantengamos al margen de comer cacas. Algo que de por sí es asqueroso, como fumar.
 
¿Pero qué le ha ocurrido al fumador durante toda su vida de fumador? Que ha recibido una programación positiva con respecto al tabaco, es decir, que dentro de su subconsciente permanece la creencia de que “fumar es bueno”. Y esto te lo manifiestan cuando vienen a dejar de fumar con afirmaciones del tipo: “ a mi me gusta”, “ me calma los nervios (falso, el tabaco pone nervioso)”, “ me hace compañía “…etc.
 
Empezamos a fumar en la adolescencia, cuando queremos ser mayores, ser libres, salir del yugo de los padres, y queremos pertenecer al grupo de amigos, haciendo lo que todos hacen, es decir, fumar. Con la gran satisfacción de que el tabaco nos promete cumplir con todos esos beneficios, que a la larga vemos que simplemente se cumplen por razones de edad y madurez, pero no por fumar. No obstante, esa programación ya quedó establecida.
 
Más tarde nos acostumbramos a fumar en todo momento y circunstancia, lo que hace que el tabaco se convierta en nuestro compañero inseparable y el quitador de todas las penas o resolutor de todos nuestros problemas.
 
Todas estas experiencias de vida dan lugar a dos factores que hacen que volvamos a fumar con el tiempo: El apego y la creencia de necesidad (dependencia). Pero, aunque realmente no lo necesitamos, al fumador se lo parece, ya que cada vez que tiene un problema fuma y cada vez que está un rato sin fumar y nota los síntomas de la abstinencia, también fuma. Por eso parece que lo necesitemos, aunque realmente nadie necesita el tabaco para vivir.
 
Entonces se suele dar la ocasión de haber tenido la típica boda o barbacoa en la que bebemos de más, o simplemente sale la creencia de que “para divertirse hay que fumar” y “por uno no pasa nada” , o bien, se nos presenta un problema de vida, una discusión, un disgusto, que activa la creencia de “fumar soluciona mis problemas”, lo que hace que el exfumador no tenga suficiente rechazo interior como para utilizar otros medios para solventar la situación.
 
Y es por eso por lo que volvemos a fumar después de mucho tiempo. Pero ¿Qué se puede hacer contra ello? En el caso de mis clientes, seguir las instrucciones que se le suministran a rajatabla, aunque hayan dejado de fumar de una forma muy fácil y sin complicaciones. La programación mental recibida durante muchos años es muy fuerte y requiere un gran trabajo interior para desprogramarla. En el caso de personas que usen otros métodos seguir las instrucciones que se les hayan dado.
 
En cualquier caso, el trabajo interior debe ir enfocado en la línea de autosugestionarse con “He dejado de fumar, soy libre”, tantas veces como se pueda a fin de que quede totalmente implementado en nuestra mente subconsciente y cuando nos enfrentemos a las típicas situaciones de recaída estaremos preparados para afrontarlas sin pensar, de forma automática, como todo lo que hacemos de forma inconsciente.
 
 Recuerda, un no fumador no necesita estar luchando permanentemente contra la tentación de fumar porque no la tiene, pues para un no fumador Tabaco = Caca. ¿Tienes tú la tentación constante de querer comerte las cacas de los perros?
 
Gracias por leer los artículos de mi blog
 
Miguel Alarcón,
Hipnoterapeuta
 
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